septiembre 23, 2010

Labores en el hogar

Desde hace tiempo he estado lidiando con este pensamiento de aprovechar más a los niños en las labores de la casa. Utilizo el verbo "lidiar", porque sí es una verdadera revolución de pensamientos la que se lleva a cabo en mi cabeza.  El asunto es que sí los involucro en lo que yo hago, pero no como una responsabilidad asignada. De vez en cuando me ayudan a separar la ropa, o a barrer, o a cocinar, a doblar sus pijamas, a regar las plantas, pero es más como una actividad divertida que como una responsabilidad que debe hacerse constantemente. A veces sí les pido que hagan algo para ayudarme, pero por lo general, me agobio con otras cosas y ya no tomo el tiempo necesario para venir y supervisar que haya quedado bien hecho. A veces sólo me exaspero y termino haciéndolo yo misma. Mario seguido me dice que cargo con demasiado yo sola y que los niños ya pueden ayudar mucho ahora, y que debo delegarles más del trabajo de la casa. Estoy de acuerdo con él, pero siendo una persona perfeccionista, me cuesta mucho trabajo salir de mis esquemas y aceptar este tipo de retos.  "¿Cómo recojo la cocina con los niños entre las piernas?,  ¿qué los pongo a hacer sin que me signifique el doble o triple de trabajo extra?, ¿para qué pretendo que me ayuden, si en realidad vamos a ensuciar más y nos vamos a tardar más?, mejor yo me apresuro, hago todo rápido y entonces ya tengo tiempo libre para estar con ellos y hacer otras cosas más productivas… aunque realmente necesito ayuda con tantas cosas que tengo que hacer… me siento frustrada de no tener tantas manos y de que los niños no estén desarrollando su máximo potencial… me siento tan cansada que muchas veces ya no tengo ganas de hacer cosas productivas con ellos… ¿qué los pongo a hacer mientras que yo hago las labores de la casa para que no estorben?" Son los pensamientos que me abruman y se pelean dentro de mí.

Hace unos días tuvimos nuestra reunión de mamás educadoras en casa y fue muy inspirador escuchar distintas experiencias de niños ayudando en casa en diferentes labores, e incluso, de niños que ya trabajan fuera de casa con sus papás y ganan su propio dinero. Obtuve muy buenas ideas y una motivación fresca. Pensé que las labores de la casa pueden ser una gran alternativa para suscitar el interés de Pao, quien muchas veces no quiere trabajar en sus libros o se aburre muy rápido de estar sentado y quieto. Esa misma noche decidí que comenzaría a introducir una nueva responsabilidad para cada uno: Mati a lavar los trastes del desayuno - que una vez dominada la actividad, realmente será un alivio para mí; y Pao a ayudarme con la lavandería - a separar ropa por colores y a estar al pendiente de la lavadora y de cambiar la ropa a la secadora. El primer día que lo pusimos en práctica, ¡me arrepentí de no haberlo hecho antes! Mati es un niño perfeccionista, igual que yo, y se preocupa por que las cosas queden bien hechas, además de que es muy cuidadoso de seguir los procedimientos correctos. Le expliqué una vez cómo se hacía, y después, él siguió paso a paso lo que tenía que hacer. Claro que se hizo un poco de mojadero en el piso y algunos platos no pasaron la revisión, pero en general, me sorprendió mucho lo bien que lo hizo. Por su parte, Pao también estuvo ocupado separando la ropa por colores. Fue un reto para él saber si la ropa era "blanca", "clara", "brillante" u "oscura", ya que no se separa "por colores" literalmente. Se la pasó jugando a que estaba en un juego de computadora y él decía las instrucciones de lo que tenía que hacer y luego lo hacía. Cuando lo hacía bien, se felicitaba él solo, y a veces lo hacía mal intencionalmente y se decía que así no. Fue muy chistoso verlo. Lo que más me gustó fue el sentimiento que los dos experimentaron de saberse útiles y capaces de realizar actividades "importantes" o "de adultos". Toda esta semana han seguido con sus responsabilidades y están aprendiendo a hacerlo mejor cada vez.

Uno de esos días también, leímos el cuento clásico "La gallinita roja" No encontré una versión que me gustara en internet, pero encontré este videíto de Walt Disney, que me gusta mucho. 
La historia fue muy oportuna, porque nos sirvió como base para reflexionar y platicar acerca del trabajo. Al principio llegamos a la conclusión de que a veces no es muy agradable trabajar, pero después dijimos que cuando trabajamos en equipo y tratamos de disfrutar el trabajo y verlo como un juego, terminamos mucho más rápido y además pasamos un rato agradable. También concluimos que trabajar siempre trae buenas recompensas. En nuestro caso, las recompensas de nuestro trabajo son disfrutar de una casa recogida y tener tiempo extra para hacer las cosas que nos gustan, juntos.  Me gusta mucho ese concepto de "primero lo primero" y estoy tratando de implementarlo en la casa. Primero nos dedicamos a las labores del hogar y a nuestras responsabilidades, y después, disfrutamos del tiempo libre para hacer otras actividades. En especial, creo que el reto es mucho más grande para mí: el hacerme a la idea de que en verdad somos un equipo y que el trabajo debe hacerse en equipo, con todas las implicaciones que eso conlleva. Es mucho más cómodo trabajar individualmente, al propio ritmo y alcanzando los objetivos propios, pero eso deja fuera a los niños, y no contribuye en nada a su formación. Para trabajar en equipo debemos estar dispuestos a entrenar, y para ser buenos entrenadores, necesitamos ser pacientes y tolerantes y aceptar los errores de otros. ¡Es un gran reto para mí, en verdad!

Sin embargo, es una sensación muy rara pero muy satisfactoria el darme cuenta de que puedo "estar" en dos lugares a la vez. Hoy "estuve" lavando trastes, mientras que también estuve con Pao en la computadora. Creo que comienzo a descubrir el verdadero significado de "reproducirte" en tus hijos. Comienzo a sentir confianza de que Mati hará el trabajo bien hecho y como yo le enseñé, de tal forma que puedo liberarme de esa tarea y concentrarme en otra. Es como si sacara un poco de mi "poder" y se lo transfiriera a él. Es una sensación muy diferente y nueva. Todavía necesito trabajar mucho en mi paciencia y en mi flexibilidad, en aceptar que no siempre las cosas pueden ser perfectas, y en enfocarme más en los logros internos de cada personita, que en el aspecto externo de las cosas. Pero me siento feliz de estar dando, por fin, los primeros pasitos en esta área de nuestras vidas.

6 comentarios:

  1. Me encanta la foto de Mateo, de verdad refleja su orgullo y satisfacción por ser de ayuda. Sigamos echándole ganas en lo que sabemos ES IMPORTANTE, aunque a veces difícil. La verdad es que a mí me está empezando a gustar mucho, y sí está dando resultos muy positivos además de que estamos gozando de hacer las cosas juntos.

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  2. Qué padre hija!! me alegro mucho que estén aprendiendo a trabajar juntos!!
    Te amo!!
    Sale hermoso mi flaco trabajador!!

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  3. Me encanto eso de transferirles poder y es cosechar tus frutos desde mi punto de vista me dejas mucho para reflexionar,gracias.

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  4. Priss, Me da mucho gusto que disfruten de lograr el trabajo en equipo, estoy segura de que con constancia podras ver grandes frutos a una edad temprana, es una de las oportunidades que nos brinda el educar en casa. Muchas Felicidades!!!

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  5. Maravilloso descubrimiento el de lograr hacer equipo con tus hijos en las labores del hogar, personalmente también me agobiaba mucho por esa situación y aunque mis hijos son todavía pequeños, si trato ya de delegarles algunas actividades, estoy pensando en comprar una vajilla que sea de melanina o plástico, para que mi hija Julia pueda ayudar a poner la mesa, actividad que ella quiere hacer, pero el peso y el peligro que conlleva manejar los platos de vidrio no lo permiten, de modo que se conforma con poner los cubiertos, servilletas y los platos para ella y su hermanito. Definitivamente creo que el sentirse útiles e incluidos como niños "grandes" los hace sentirse bien.

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